miércoles, 12 de octubre de 2016

A veces mejor nunca que tarde.

 A veces mejor nunca qué tarde 
 a veces mejor nunca qué tarde
 y a veces mejor nunca qué tarde.
 No importa cuántas veces me lo hubiera repetido 
 (que no fueron pocas las que lo hice)
 que tratándose de ti 
 y de tus ojos cuando se clavan en los míos,
 no hay forma de que sea tarde.
 Porque cuando se trata de ti,
 siempre hay tiempo
 y aunque yo siempre llego tarde,
 el tiempo hace de las suyas
 y siempre me espera 
 y siempre me esperas.

 Que por más que quiera olvidarte
 siempre vuelves a mí,
 en el momento más inesperado 
 y en el más esperado.

Me tienes anclada ti 
como un ancla
que no hay forma de retirar 
de lo más hondo del mar;
un mar que yo misma podría haber llenado 
con las lágrimas que un día te llore.

 Aquel tiempo ya se fue 
 y tú,
 tú aún no sé si te has ido 
 porque el tiempo siempre hace de las suyas
 y aprovecha cuando ando algo despistada
 para hacerme creer
 que a veces,
 es mejor tarde que nunca.

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